El nacimiento en el siglo XIII del reino de Mallorca coincide con el profundo cambio en el universo marino. El mar deja de ser el lugar ignoto y temible del Románico para devenir, pese al corso, en nexo comercial y sustento del espectacular progreso de la Baja Edad Media. Vida a bordo, alimentación, sanidad o relaciones contractuales entre mercaderes y patrones se regulan minuciosamente en aras de maximizar el intercambio mercante. Marinos genoveses y del reino de Mallorca reabren la ruta del Atlántico e instauran la que será arteria vital en el flujo económico europeo. A ello contribuye la evolución de un instrumental náutico que nos ha legado tan bellas obras como son los portulanos elaborados por mallorquines y genoveses. En ellos se plasma la gran expansión de unas villas portuarias a las que arriban nuevos modelos navales (más de cuarenta se recogen en el presente trabajo), entre los que sobresalen las cocas atlánticas y su timón de codaste.
Esta obra analiza, pues, el devenir mental y tecnológico que permitió a los navegantes mallorquines adentrarse en el Atlántico rumbo a Londres, Brujas y Anfa y que les llevó a ser los primeros colonizadores de las Canarias en el siglo XIV.